NFT y arquitectura

El mundo digital avanza a pasos agigantados, por ello lo que hace unos años parecía una excentricidad hoy puede ser un negocio. Los NFT existen aproximadamente desde 2012 aunque no empezaron a ser populares hasta la aparición de los CriptoKitties, unos coleccionables de gatitos, en 2017. Solamente 4 años después de la creación de estos coleccionables, los NFT se están convirtiendo en objeto de deseo para muchos marchantes de arte o inversores, quienes ven este mundo digital como una reserva de valor similar al oro en tiempos de nuestros abuelos.

Un NFT, de sus siglas en inglés Non Fungible Token, es un bien inmaterial que no puede consumirse,  modificarse o intercambiarse por otro del mismo valor.

Los NFT funcionan en base a una serie de metadatos no modificables a través de los cuales, gracias a la tecnología blockchain, se puede conocer su autor, su valor inicial y todas las transacciones a las que ha sido sometido para garantizar su autenticidad.

Para aclarar aún más el concepto, un NFT es un certificado que garantiza que el activo al que va asociado es el original y posee valor de unicidad, distinguiéndose así de sus copias.

 

Mars House

Fuente: SuperRare

 

Si este concepto lo aplicamos al mundo arquitectónico, podemos encontrarnos ante una nueva forma de ingresos para este sector.  A pesar de que la irrupción de esta nueva forma de mercantilización puede suponer un conflicto, dado que los renders empleados en los proyectos arquitectónicos o no tienen un dueño claro o pertenecen a la empresa que los diseñó, ya existen agrupaciones de arquitectos dispuestos a hacer negocio de sus obras. Un ejemplo es NF_Architecture, un grupo de profesionales de diversos sectores cuyo objetivo es crear edificios futuristas, construibles en la realidad, pero diseñados para experimentarse en el metaverso.

 

Fuente: NF_Architecture

 

Que los modelos empleados para la creación de un edificio real se puedan considerar arte abre una nueva vía de trabajo a los profesionales del sector. También el hecho de poder diseñar edificios o mobiliario sin estar condicionados por las leyes naturales permite explorar nuevas vías y experimentar más allá de los límites de la realidad. 

¿Hasta dónde crees que llegará esta nueva tecnología? 

Angela Alonso Moro, técnico de marketing en DAAG.

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